cuento

Lo conocí, porque así tenía que suceder y lo que sucedió es que me dejó encarcelado entre las páginas de su cuento.

domingo, 3 de abril de 2011

Mudarse en domingo.

Me mudaré en domingo y a sus mañanas en las que a veces recorro algunos kilómetros para sentirme bien. A las mañanas en las que por un tiempo le cantaba al cielo, ese cielo del que en ocasiones por pena me pretendo esconder. A esas mañanas a las que quizá no despertaré.

Me mudaré en domingo a la tranquilidad de sus tardes. A la compañía de mi madre o hermana llevando el mandado a casa, a los esquimos que mi padre me compraba. A las tardes de tedio en las que se me es complicado inventarme algo para hacer. A esas tardes soleadas que te cansan si decides retarlas.

Me mudaré en domingo, noches en que la desesperación me gana por el día de mañana ¿o será por el día que acaba?. Noches en que quisiera salir a caminar pero el sueño me empieza a ganar y decido irme a soñar pesando con optimismo que al mañana podré despertar. 

Me mudaré en domingo día en que me gustaba visitarle para no hacer nada tirados en su cama. Día en que mis pies a veces no tocan la calle y que mi cuerpo tal vez no se baña. Día que tal vez no me gusta pero que es un pretexto para no hacer los deberes. 

Me mudaré en domingo día en que está prohibido morirse pero que no está prohibido mudarse. Día en que la tranquilidad es inquietante y puede llegar a desesperarme. Me mudaré en domingo sólo por encontrar algo  que hacer.

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