La luna, un astro sin luz propia,
sin embargo podría asegurar que no importa su estado de ánimo
o como decida mostrarse, sigue siendo hermosa.
Algunas veces es enorme
y puede excitar hasta al más hambriento lobo
y hacerlo cantar para ella toda la noche,
otras tantas se muestra discreta
llamando la atención de los melancólicos
obligándolos a escribir poemas,
canciones o simplemente a pensar.
Puede ser la compañera perfecta
para cualquier solitario que ha decidido quedarse
un sábado en casa a no hacer nada y simplemente descansar,
pero le he descubierto un defecto
y es que no sabe besar
o la muy ladina no me ha querido entregar
los besos que me has mandado con ella,
por eso te pido que los besos que me quieras dar
guárdalos en el calor de tu boca
y dámelos cuando entre tus brazos vuelva a estar.