Te mostré mi cuerpo y lo disfruté,
permití que vieras lo imperfecto de mi piel
y las caricias que me dabas las guardé,
te regalé mi pudor.
Te llevé a navegar entre la obscuridad de mi mar de recuerdos,
te presté una balsa para que no te ensuciaras de ellos
yo mismo remé y te llevé a lo mas secreto,
me ahogué en ti.
Te conté las historias de los abuelos,
de los monstruos que escondo abajo de mi cama,
de las cicatrices que a veces me invento para no estar solo,
te volví mi cuento.
Te llevé a mis canciones
y todas las palabras salidas de mi boca llevaban tu nombre
baile al ritmo de la lluvia y de los ruidos de tu cama,
me contagie de ti.
Ante ti desnudé tanto mi ser
que cuando llegó el frío de tu abandono
congelo bruscamente mi alma
y mi mirada se contagio del vacío
de aquellos que no saben amar.
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