cuento

Lo conocí, porque así tenía que suceder y lo que sucedió es que me dejó encarcelado entre las páginas de su cuento.

viernes, 13 de mayo de 2011

El vacío.

“Tú (mi, su, nuestra) reputación son las primeras seis  letras de esa palabra…” pienso en esto mientras camino entre árboles y piso las hojas que las lluvias han tirado, no suenan como las hojas secas del otoño, ellas fueron arrancadas aún con vida de su rama. Los que fueron a encontrarse mataron algunas otras.

Se esconden, se buscan, se encuentran y una vez entregados se visten. Ellos  simplemente se van, para aquellos eso no fue suficiente. Yo sigo caminando pero huyo en lugar de buscar y rechazo al que me encuentra. Quisiera no estar aquí, pero ya es demasiado tarde ahora estoy entre los brazos de él, mientras tanto ella, la noche, cae.

Ahora me alejo con un sólo deseo, llegar a casa. Ante la luz  no reconozco sus caras o tal vez es que no deseo repetir la historia de ayer, el amor duele. Camino sin detenerme, el transporte naranja se apresura, preferiría que volara. Estoy cansado, mi cama es cómoda, cierro los ojos, mañana no recordaré que ha pasado.

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